"Las palabras pueden herir. También pueden ayudar. Ellas son poderosas"
Y su fuerza no está sólo en cómo otras personas nos hablan, sino en la forma en cómo nos expresamos, y de cómo nos hablamos a nosotros mismos. Lo que obtenemos en la vida está determinado por la manera en que nos comunicamos con nosotros mismos.
Lo que nos representamos y decimos a nosotros mismos, nuestra manera de movernos y de utilizar los músculos de nuestro cuerpo y nuestras expresiones faciales, determinarán los resultados que obtengamos.
Muchas veces solemos engañarnos al pensar que los que tienen éxito es porque tienen suerte o algún don especial. Sin embargo, si observáramos con más detenimiento podríamos ver que el don principal que tienen quienes triunfan es su aptitud para ponerse en acción y ese «don» puede ser desarrollado por cualquiera.
Todos nosotros producimos dos formas de comunicación:
Cualquier comunicación que realicemos es una acción, que provocará una reacción de acuerdo a su naturaleza. Y todas las comunicaciones ejercen algún tipo de efecto sobre nosotros mismos y sobre los demás.
La totalidad de la conducta y de los sentimientos tiene sus raíces en alguna forma de comunicación.
Es decir:
Lo que te afecta no es lo que ocurre en tu vida, no es el hecho en sí, sino la interpretación que haces del acontecimiento. Si algo te afecta, tú no puedes cambiar el hecho pero si puedes cambiar tu interpretación del mismo. Ahí es donde radica tu verdadero poder. La historia personal de quienes triunfan nos demuestra, una y otra vez, que la calidad de la vida no está determinada por los acontecimientos, sino por lo que sentimos ante lo que nos ocurre. Tú eres es la única persona que puede decidir cómo quieres sentir y actuar, ante los acontecimientos en función de cómo hayas elegido percibir tu existencia.
No eres víctima de las circunstancias, tú estás en control siempre.
Lo que nos representamos y decimos a nosotros mismos, nuestra manera de movernos y de utilizar los músculos de nuestro cuerpo y nuestras expresiones faciales, determinarán los resultados que obtengamos.
Muchas veces solemos engañarnos al pensar que los que tienen éxito es porque tienen suerte o algún don especial. Sin embargo, si observáramos con más detenimiento podríamos ver que el don principal que tienen quienes triunfan es su aptitud para ponerse en acción y ese «don» puede ser desarrollado por cualquiera.
Todos nosotros producimos dos formas de comunicación:
1. Comunicación interna, constituida por las cosas que nos representamos, decimos y sentimos en nuestro interior.
2. Comunicación externa: con el mundo exterior nos comunicamos por medio de palabras, entonaciones, expresiones faciales, posturas corporales y acciones físicas.
2. Comunicación externa: con el mundo exterior nos comunicamos por medio de palabras, entonaciones, expresiones faciales, posturas corporales y acciones físicas.
Cualquier comunicación que realicemos es una acción, que provocará una reacción de acuerdo a su naturaleza. Y todas las comunicaciones ejercen algún tipo de efecto sobre nosotros mismos y sobre los demás.
La totalidad de la conducta y de los sentimientos tiene sus raíces en alguna forma de comunicación.
Es decir:
Pienso – Siento – Actúo – Experimento
Los grandes líderes influyen en los pensamientos, sentimientos y acciones de la mayoría son aquellos que saben cómo utilizar esa herramienta de poder. El dominio que tengas de la comunicación hacia el mundo exterior determinará tu grado de éxito con los demás (en los aspectos personal, emocional, social y económico). Pero, lo que es más importante, el grado de éxito que sientas interiormente (la felicidad, la alegría, el amor, etc.) es el resultado directo de cómo te comunicas contigo mismo. Te has puesto a pensar seriamente cómo sueles hablarte, qué sueles decirte especialmente cuando te equivocas o las cosas no salen como tú quieres? Eso que te dices tiene más poder para hundirte o salvarte del que crees.Lo que te afecta no es lo que ocurre en tu vida, no es el hecho en sí, sino la interpretación que haces del acontecimiento. Si algo te afecta, tú no puedes cambiar el hecho pero si puedes cambiar tu interpretación del mismo. Ahí es donde radica tu verdadero poder. La historia personal de quienes triunfan nos demuestra, una y otra vez, que la calidad de la vida no está determinada por los acontecimientos, sino por lo que sentimos ante lo que nos ocurre. Tú eres es la única persona que puede decidir cómo quieres sentir y actuar, ante los acontecimientos en función de cómo hayas elegido percibir tu existencia.
No eres víctima de las circunstancias, tú estás en control siempre.
Rosana Portelli

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